La cuestión de los GAL

En 1988 se produjo el primer proceso de los GAL (Grupos Antiterroristas de Liberación), el juicio contra los policías españoles Amedo y Domínguez. Después de este proceso, el caso quedó interrumpido por cuanto el juez de la Audiencia Nacional que lo llevaba, Baltasar Garzón, lo dejó “en suspenso”, por así decirlo, mientras él se incorporaba en 1993 a la lista electoral del PSOE como número dos por Madrid y, habiendo sido elegido diputado, ocupó algún puesto escasamente relevante en la administración pública, sin alcanzar la condición de ministro. Ello parece provocó su irritación, impulsándolo a renunciar a su acta de diputado y volver a su puesto en la Audiencia Nacional, en donde reabrió la causa de los GAL. Por entonces se habían descubierto nuevos hechos delictivos que apuntaban a la posibilidad de que los GAL fueran una organización de terrorismo de Estado. Hubo asimismo una intensa campaña de medios en contra del gobierno de Felipe González. Muchos de los que ahora exigían responsabilidades, habían aplaudido en los años ochenta las actividades delictivas de los comandos probablemente parapoliciales. Cotarelo fue uno de los primeros en denunciar los GAL y pedir su procesamiento ya en aquellos años ochenta, como se prueba en su artículo, publicado en El Independiente en 1988 y titulado: GAL, GANE gatos.